Deshidratar Setas para la Ruta Sin Deshidratador: Guía Fácil
Cómo deshidratar setas sin deshidratador para tus rutas de senderismo
Si te preparas para una ruta larga y quieres llevar setas ligeras, nutritivas y con muchísimo sabor, no hace falta que compres un deshidratador eléctrico. Con el horno de tu cocina, unas horas de sol o simplemente aire circulando en un rincón seco de casa, puedes deshidratar setas de forma segura para tu próxima aventura. Aquí te cuento, paso a paso, cómo hacerlo, qué variedades funcionan mejor y cómo rehidratarlas ya en el campamento.
Por qué llevar setas deshidratadas en la mochila
Cualquiera que haya cargado con comida fresca en una ruta de tres días sabe lo que pesa. Las setas deshidratadas resuelven ese problema y de paso mejoran el sabor de la comida de campamento:
- Pesan muy poco: pierden hasta el 90% de su agua, así que 100 gramos frescos se quedan en apenas 10-12 gramos secos.
- Concentran el sabor: el secado intensifica el umami. Un puñado de shiitake seco puede dar más sabor a un caldo que el doble de cantidad en fresco.
- Se conservan meses: bien guardadas, aguantan sin refrigeración entre 6 y 12 meses.
- Son versátiles: se rehidratan en minutos con agua caliente y entran sin problema en arroces, pastas o caldos instantáneos.
Qué setas elegir
No todas se comportan igual al secarse, y esto marca la diferencia entre un ingrediente estupendo y uno gomoso o mohoso. Las mejores opciones:
- Champiñones (Agaricus bisporus): fáciles de encontrar en cualquier mercado y se secan de manera bastante uniforme.
- Portobello: cortado en láminas gruesas aporta esa textura “carnosa” que agradece un guiso de mochila.
- Shiitake: la reina del umami. Con dos o tres unidades ya perfumas un caldo entero.
- Setas silvestres comestibles (rebozuelos, boletus): si las recolectas tú mismo, identifícalas con ayuda de un experto o una guía confiable. No hay atajo aquí: una confusión puede salir muy cara.
Evita las setas muy acuosas, como las ostra jóvenes: tardan más en secarse y, si el proceso no queda completo, se enmohecen con facilidad.
Método 1: Deshidratar setas en el horno
Es la opción más rápida si no tienes deshidratador y quieres tenerlas listas en una tarde.
- Lava y corta: limpia las setas con un paño húmedo (nada de remojarlas en agua) y córtalas en láminas de 3-5 mm de grosor, más o menos como una moneda de un euro puesta de canto.
- Coloca en una rejilla: usa la rejilla del horno o una bandeja con papel pergamino perforado, para que el aire circule por ambos lados de la lámina.
- Temperatura baja: precalienta a 60-70°C (140-160°F). Si tu horno no baja tanto, deja la puerta entreabierta con una cuchara de madera para que escape el vapor.
- Tiempo: entre 3 y 6 horas según el grosor. Voltea las láminas a mitad del proceso, no te olvides de ellas.
- Punto final: deben quedar quebradizas, sin rastro de humedad al tacto ni esa flexibilidad de goma que delata que aún les falta secado.
Método 2: Secado al sol (solar)
Si vives en una zona cálida y seca, este método te ahorra el gas o la electricidad del horno.
- Corta las setas en láminas finas y colócalas sobre una malla o rejilla elevada del suelo, nunca directamente sobre una superficie plana.
- Cúbrelas con una tela fina o mosquitera para que no se acerquen los insectos, sin que esto bloquee el paso del aire.
- Déjalas al sol directo entre 1 y 3 días, girándolas cada tarde y metiéndolas dentro por la noche para que no cojan la humedad del rocío.
- Necesitas un clima con menos del 60% de humedad relativa; si no, corres riesgo de moho antes de que terminen de secarse.
Método 3: Secado al aire en interior
Para quien no tiene horno a mano ni un clima soleado de fiar:
- Ensarta las láminas en un hilo de algodón, tipo guirnalda, dejando espacio entre pieza y pieza para que no se toquen.
- Cuélgalas en un lugar ventilado, seco y sin sol directo (una habitación con ventilador ayuda bastante a acelerar el proceso).
- Es el método más lento, de 3 a 7 días, así que revisa a diario que no aparezcan manchas oscuras ni mal olor. Si algo huele raro, mejor descártalo sin dudar.
Cómo saber si están bien deshidratadas
Una seta bien seca cumple tres cosas:
- Se rompe con un chasquido seco, no se dobla.
- No suelta humedad al apretarla entre los dedos.
- No huele a moho ni presenta manchas verdosas o negras.
Ante la duda, seca un poco más. El exceso de humedad es, con diferencia, la causa número uno de que las setas se estropeen dentro de la mochila.
Almacenamiento antes de la ruta
- Usa bolsas herméticas con cierre al vacío o frascos de vidrio bien tapados.
- Si vives en zona húmeda, mete un sobre de gel de sílice comestible dentro.
- Guárdalas en un lugar oscuro y fresco, lejos del sol directo, que le va quitando sabor con el tiempo.
Cómo rehidratarlas en el campamento
Ya en la ruta el proceso es sencillísimo:
- Sumerge las setas deshidratadas en agua caliente (no hirviendo) unos 15-20 minutos.
- No tires el agua de remojo: úsala como base de caldo, porque concentra un sabor tremendo.
- Añádelas directamente a arroces, pastas o sopas instantáneas para sumar proteína y ese punto umami que transforma cualquier plato de mochila.
Conclusión
Deshidratar setas sin deshidratador es perfectamente posible con lo que ya tienes en casa: el horno, el sol o simplemente aire circulando en un rincón seco. Elige champiñones, portobello o shiitake, corta láminas finas, controla bien la temperatura y comprueba que queden completamente secas antes de guardarlas. Con este método tendrás un ingrediente ligero, sabroso y duradero, listo para acompañarte en tu próxima ruta.